Tristán Suárez juega el 15 de noviembre en Córdoba la final de la Primera Nacional ante Godoy Cruz, con un historial perfecto en definiciones a partido único.
En la cancha de Belgrano, en Córdoba, Tristán Suárez disputará el 15 de noviembre la final de la Primera Nacional frente a Godoy Cruz. El que gane obtendrá el primer boleto de ascenso a la Liga Profesional. Para el club de Ezeiza, con casi cien años de vida, será el partido más trascendental de su historia.
La definición llega rodeada de números que alimentan la ilusión de sus hinchas. Olé repasó dos de ellos: el club nunca perdió una final a partido único y jamás descendió desde que se afilió a la AFA.
Una final con antecedentes inmaculados
El Lechero, como se conoce al equipo albiazul, tiene una efectividad del cien por ciento en definiciones de un solo encuentro. Los dos antecedentes son bien distintos entre sí, pero terminaron igual: con festejo.
El primero se remonta a 1976, en la Primera D. Tristán Suárez y Deportivo Merlo terminaron igualados en puntos y, aunque los dos ya tenían asegurado el ascenso, debieron jugar un desempate para saber quién se quedaba con el título. Se enfrentaron en la cancha de Excursionistas, empataron 1-1 y el Lechero ganó la tanda de penales por 5-4.
Aquella tarde tuvo un protagonista inesperado. El arquero titular, Ernesto Mena, se lesionó y su lugar lo ocupó Óscar Ascona, quien atajó el penal decisivo.
La final de 2021, con un brote de COVID-19
La segunda gesta ocurrió en enero de 2021, cuando Tristán Suárez enfrentó a San Telmo en la final de la Primera B, en el estadio de Independiente. Pocas horas antes del partido, un brote de COVID-19 golpeó a la delegación y siete futbolistas dieron positivo. Mariano Bettini, Franco Quiroga y Ezequiel Melillo estaban entre ellos, al igual que Nehuén Montoya y Kevin Tovani, junto con Sebastián Pérez Assia y Matías Laurino.
El entrenador, Aníbal Biggeri, también debió aislarse de urgencia. Desde el banco dirigió su ayudante de campo, Horacio Peralta. Con parte del plantel aislado, el equipo ganó 1-0 con un tanto de Joaquín Molina, y de esa manera accedió por primera vez a la Primera Nacional.
Un club que nunca perdió la categoría
El otro dato que destaca Olé es que Tristán Suárez nunca bajó de división. Se afilió a la AFA en 1963 y arrancó en la Primera D, el último escalón del sistema metropolitano. Subió a la Primera C en 1976, a la Primera B en 1995 y a la Primera Nacional en 2021.
Esa marca lo emparenta con Boca Juniors, que según Olé es el único grande del fútbol argentino que no perdió la categoría desde su ascenso a la máxima división durante la era amateur, en 1913. Junto con Agropecuario, ellos son los únicos tres equipos que llegaron al menos a la Segunda división sin descender nunca.
El récord solo estuvo en duda a fines de la temporada 2023. Tristán Suárez quedó anteúltimo de su zona y debía jugar un desempate por la permanencia, pero la AFA anuló los descensos de esa categoría antes de que se concretaran y su casillero siguió en cero.
El desafío que viene en Primera
Si vence a Godoy Cruz, el Lechero llegará a la máxima categoría con el reto de sostener esa marca. Según Olé, en ese camino lo esperan como ejemplo los clubes que, desde su estreno en Primera División, nunca volvieron a bajar: Barracas Central, que llegó en 2021, Deportivo Riestra, promovido a fines de 2023, el Central Córdoba santiagueño, presente en la elite desde 2019, y Defensa y Justicia, que subió en 2014.
Antes habrá que superar al Tomba en el Gigante de Alberdi, un partido que exigirá, en palabras del diario, activar el gen competitivo al máximo. Del otro lado queda la memoria del club: en una final de noventa minutos, Tristán Suárez todavía no sabe lo que es perder.