El presidente de Boca dijo que no le parece bien criticar a los árbitros en la tele, a pocos días del superclásico con River en la Bombonera.
Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, defendió a los árbitros y pidió no culparlos por las derrotas, a pocos días del superclásico con River Plate. El dirigente habló en Azz Stream al comienzo de una semana que termina el domingo con el partido en la Bombonera, válido por la fecha 15 del Clausura de la Liga Profesional, según publicó Olé.
Riquelme y los árbitros antes del superclásico
La primera consulta fue sobre el arbitraje, un tema sensible en la previa: el nombre del juez del clásico se conocerá el martes. Riquelme sostuvo que en la Argentina los árbitros reciben muchas críticas y que dirigir en el país no es sencillo. A su juicio, cuando un equipo pierde o las cosas salen mal, la responsabilidad suele recaer en el referí.
El presidente comparó la situación con el fútbol europeo. Contó que allá, cuando el VAR revisa una jugada, el partido se reanuda en segundos o en un minuto, mientras que en el país un penal puede tardar en cobrarse y el juego queda frenado hasta diez minutos. Aun así, aclaró que le resulta raro comparar dos países tan distintos.
Recordó que como jugador también discutió con árbitros, pero marcó un límite. «No me parece bien después salir en la tele a hablar mal de un árbitro», dijo en Azz Stream, según Olé. Agregó que prefiere quedarse callado, porque los jueces intentan hacer bien su trabajo y pueden equivocarse igual que un futbolista.
Los reclamos de Boca y el caso Estudiantes
Riquelme admitió que hubo clásicos en los que, según su criterio, a Boca no le cobraron lo que correspondía. Sin embargo, aclaró que no lo ve como un tema de favoritismo hacia un club o hacia el otro. Lo que sí percibe, dijo, es que Boca ya no recibe la consideración de antes y que en algunos casos salió perjudicado.
También se refirió al malestar de Estudiantes con la AFA. Recordó que Boca jugó una semifinal ante el equipo platense en la que, para muchos, el árbitro se equivocó, y que su club no hizo ningún reclamo. Planteó, además, que si un árbitro comete errores muy grandes debería recibir una sanción, con la misma regla que se aplica a los jugadores.
El momento del equipo y la ilusión del hincha
Sobre el presente deportivo, el dirigente valoró que Boca tenga chances en todos los torneos que disputa. Explicó que el entrenador encontró un grupo en el que todos están disponibles y que cada uno deja lo mejor, sea titular, entre un rato o juegue diez minutos. Dijo que lograr eso en un club como Boca no es sencillo y que espera que los futbolistas ganen títulos porque se los merecen.
Riquelme contó que no suele mirar televisión porque pasa mucho tiempo trabajando para el club. Repitió que, a su entender, a Boca no lo tratan igual que al resto, y que eso lo tenían claro desde el día en que ganaron las elecciones. Lo importante, según él, es enfocarse en el clásico del domingo y recién después en lo que viene.
Arruabarrena, de vuelta en su casa
El presidente habló con afecto de Rodolfo Arruabarrena, el actual DT. Lo describió como una persona alegre, con las ideas claras y muy identificada con los colores del club, en el que hizo las divisiones inferiores. Riquelme recordó que compartieron muchos años, primero como compañeros en Boca y después en el Villarreal, y que sus familias pasaron mucho tiempo juntas.
Dijo que le da felicidad verlo al frente del equipo, como antes le pasó con Battaglia e Ibarra, y que desde que llegó a la conducción del club buscó rodearse de gente que haya vestido la camiseta. Para el dirigente, el entrenador hace un gran trabajo, con la ayuda de todos los que trabajan cada día en el predio.
Por último, describió al fútbol argentino como muy pasional y recordó lo que pasó con Claudio Úbeda. Contó que Boca ganó el clásico en su cancha y que al semestre siguiente volvió a ganarlo con un gol de Paredes, al punto de que al otro día se vendían remeras del técnico. Después, como el equipo no salió campeón, llegaron las críticas por haberlo mantenido en el cargo. «Acá solamente sirve ganar», resumió.